Entrevista a Samuel Crow, autor de una novela fascinante: Paralelo

1.- ¿Qué le espera al lector? 

Paralelo es una obra que maneja un lenguaje muy ambiguo. La propia naturaleza del narrador (nuestro protagonista) ya lo evidencia. La intención es que cuando dos o más personas conversen sobre la trama no coincidan al cien por cien en sus conclusiones. Unos la entenderán como una novela de ficción llena de demonios que pueblan un mundo absolutamente oscuro donde hasta respirar es doloroso; otros la juzgarán como una novela negra que explora la mente de un tipo perturbado que lleva sus fantasías al límite (como dijo el editor de Neverland Ediciones). Por otra parte, siempre digo que es un relato con varias capas: uno puede relajarse atendiendo a su aspecto más superficial -siguiendo una trama relativamente sencilla- pero también puedes agudizar los sentidos y descubrir, por ejemplo, las claves matemáticas que he ido dejando en los capítulos, los anagramas que dan a ciertas oraciones doble significado, la intención oculta de algunas metáforas, las críticas sociales. De hecho al mismo tiempo que escribí la novela me dediqué a escribir un segundo libro develando todas estas sorpresas ocultas.

2.- Una novela psicológica llevada hasta el límite. Explícanos.

Siempre hablamos de libre albedrío, de la capacidad que tenemos los seres humanos para elegir uno u otro camino, ¿verdad? Pero el personaje nos plantea otra pregunta: ¿somos nosotros los que elegimos o es nuestro miedo el que lo hace? La mayoría de nosotros, por suerte, escogemos no matar, no robar, no mandar a la mierda a un jefe de trabajo opresor, pero… ¿escogemos por gusto o porque tememos las consecuencias? El protagonista de Paralelo nos arrastra a través de su singular universo psicológico hasta traspasar los límites morales que moldean nuestra sociedad.

3.- ¿Qué filosofía se esconde entre las páginas de Paralelo? ¿La propia del autor?

Teniendo en cuenta que nuestro personaje principal evoluciona hacia el pensamiento y acto criminal, puedo decir rotundamente que su filosofía y la mía son absolutamente contrapuestas. Yo respeto la vida -la mía y la de los demás-. Soy lo que muchos considerarían una ‘buena persona’, honesta, leal y con valores morales que el protagonista retuerce hasta convertirlos en una excusa para incursionar en el homicidio. Es cierto, sin embargo, que comparto con él algunas experiencias cotidianas que me he permitido explorar desde otro ángulo, desde el punto de vista de una persona como él: siniestra, egoísta, egocéntrica, frustrada, que hace de su mente un refugio donde explorar toda clase de fantasías e ideas acráticas y en cierta manera caóticas. Comparto con el protagonista su voluntad de liberación y superación -aunque no sus medios-, así como su curiosidad intelectual. Creo que deberíamos hacer de nuestra mente un refugio seguro en el que poder experimentar toda clase de ideas a fin de crecer y forjar una psicología equilibrada. La represión del pensamiento es muchas veces el motor del acto, como si de alguna manera buscásemos revelarnos contra nosotros mismos y nuestra programación autoimpuesta. Debo remarcar que la filosofía del protagonista, a pesar de ser el narrador, no es exactamente la misma que la de Paralelo, porque allí donde él hace crítica superficial se esconde una crítica social más grande.

4.- ¿Cómo ha sido, o cómo es habitualmente, el proceso creativo en una novela de Samuel Crow?

Mi proceso creativo es bastante ordenado, o muy poco caótico, lo que choca brutalmente con las aspiraciones del protagonista. Tengo, más o menos, una veintena de archivos en donde desgloso todos los aspectos de la novela, sus escenarios y personajes, así como la información que he ido investigando y asimilando para poder dar vida a este particular universo. Confieso que he aprendido mucho de Paralelo, y sé que utilizaré esa experiencia para sistematizar aún más mis obras posteriores y conseguir textos que puedan llegar a un público más amplio. De hecho estoy trabajando en un pequeño manual que recopila técnicas narrativas, los aciertos, los errores, y el particular sistema de archivos que utilicé para trazar esta obra. Aún me queda mucho por aprender, sin duda, pero el orden y la división de tareas es la manera en la que me gusta trabajar. Solo incumplo esta regla en lo que a lugar de trabajo se refiere. Cuando me arden los ojos de tanto leer o escribir bajo la luz indirecta, salgo a trabajar al balcón con gorro y chaqueta si hace falta. No paro de moverme. Escribo en mi mesa, en la del comedor, en el sofá, en la cama y, como acabo de decir, al aire libre. Que a nadie le extrañe, si pasa frente a mi balcón, ver a un tipo haciendo gestos extraños: suelo escenificar algunos pasajes de mis obras para poder describirlos con más verosimilitud.

5.- ¿Hacia dónde se dirige el autor?

Soy de esas personas que si escuchan una palabra que desconoce corre a buscarla al diccionario. Lo mismo me sucede cuando escucho sobre algo interesante: no puedo resistirme a ir tras el conocimiento. Estudio, medito todo el rato, dormido y despierto, tanto así que a veces me cuesta un poco conectar con el mundo exterior, sociabilizar. Lo hago -y creo que salvo bastante bien la situación- pero me requiere un esfuerzo de concentración. A veces siento que quien habla a la gente es un personaje y no mi verdadero yo. Mi verdadero yo busca la manera de trascender el lenguaje, de encontrar un pensamiento original (y no una reinvención de las tradiciones habituales), una idea, una palabra, un sentimiento que me provoque a romper las cadenas que nos atan al pensamiento cíclico en el que estamos sumergidos los seres humanos. Mi deseo es poder compartir ese conocimiento con los demás, crear una obra que no solo le hable a la mente sino también a la piel, al espíritu, y que sirva de puerta para poder acceder a otros mundo.

6.- ¿Nuevos proyectos en mente?

Tengo tres proyectos en mente. Por un lado, dos novelas diferentes entre sí pero que se mueven dentro del mismo universo y que en algún punto conectan. Una de estas dos obras tendrá tanto de ciencia ficción como de autobiografía. El tercer proyecto tiene que ver con Paralelo. Si bien uno puede leer esta novela de cabo a rabo y encontrar un final, habrá quienes vean un comienzo y con ello la necesidad de una continuación de la historia. Para esas personas, y para cerrar un círculo, siento que es necesario pensar en dos secuelas más.

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